¿Qué es lo que nos entusiasma tanto sobre la piel blanca? Estamos gobernados por una sociedad llena de villanos oscuros y héroes blancos. Desde las películas de Disney, donde Aladdin está menos ‘saturado’ en color que sus co-villanos, hasta Wall Street, una fiesta non-stop de blanquitos de mediana edad y mucho billete verde. Lamento decirte, lector, que ser blanco lleva estando de moda desde hace veinte siglos, aproximadamente. Siempre hemos escuchado sobre el término ‘canon de belleza’, y si bien es cierto que en antiguas culturas la figura ideal era distinta a la actual, nuestros actuales cánones están ligeramente por encima de lo retorcido.

En Europa quizás no lo notemos de igual forma que en Estados Unidos, donde la población afroamericana es un porcentaje considerable del paisaje, aunque sigue en minoría. En un país donde el sensacionalismo y el escándalo racial gobierna elecciones y las destruye, no es de extrañar que Hillary Clinton ‘oscureciera’ a Obama en uno de sus vídeos de campaña. La idea general es que el color no importa, y así debería ser, pero cuando vemos espectáculos tan descarados, queda claro que la mujer que perdonó a su marido quizás nunca llegó a perdonar a su rival:

Antes                                     Después

Me atrevería a decir que fue, cuanto menos, cruel. No sólo cambió el color, sino la definición y proporciones del vídeo, dándole un aspecto más étnico a Obama. Por si eso fuera poco, Clinton publicó una colección de fotos de Obama llevando gorros musulmanes y siendo partícipe en ceremonias del Islam en Kenia. De nuevo, es irónico que la que aspiraba a presidente de un país donde el 7% del capital está en manos saudíes se metiera de esa forma con el Islam. En la política y en el amor, todo vale.

Con esto, vemos el caso de ‘oscurecimiento’. Clinton jugaba con el subconsciente, por supuesto. Los demócratas, por muy demócratas que sean, no dejan de ser votantes estadounidenses, tradicionalistas, la mayoría blancos, tirando a puritanos. Por encima del futuro de su país, están interesados en su parcela de comodidad, en sus 4 metros de yard, en un pequeño barrio residencial a las afueras de Nueva York, Seattle, San Francisco. El votante se ha criado y ha criado a sus hijos con películas de Disney – un dibujante que, parece ser, tampoco era muy amigo de la diversidad étnica -, y en ese contexto, ¿cómo va a permitir que ese hombre de facciones bastas, similar a los enemigos de Aladdin, decida por él y por el bienestar de su parcela individual? Si hay algo que comparten demócratas y republicanos es el clásico individualismo capitalista de: “maricón el último”. El juego sucio de la política americana ya le costó su puesto a Bill Clinton, algo que encima apoyó el futuro de Hillary como esposa sumisa y sufridora en silencio, convirtiéndose en una primera dama clásica, de novela. Años más tardes trató de convertirse, fallidamente, en la Thatcher americana.

La cosa adquiere tintes más ligeros. Sería increíble, pero cierto, decir que la discriminación cromática también está presente en la industria cinematográfica y musical – industrias que, por cierto, han ganado sumas incalculables con la música procedente de la diversidad étnica. ‘Precious’ fue una de las primeras películas con una protagonista obesa que, además, era negra. En Estados Unidos, estos dos factores, a pesar de ser uno de los países con mayor obesidad a nivel mundial, son una bomba de relojería mediática. La película adquirió gran atención a nivel internacional y la actriz, Gabourey Sidibe, se sentó en la gala de los Oscar al lado de los actores mejor galardonados del planeta. Después de todo esto, y con este contexto, sería ridículo que una revista tomara como portada a la joven actriz y la intentara ‘blanquear’. Pues aquí lo tenemos, en la última portada de la revista Elle:

Revista                                          Realidad

No quiero caer en el sensacionalismo de decir que ha sido a drede, pero cuando eres una de las revistas más leídas sobre moda, tienes que cuidar las formas. Digamos que fue un fallo de iluminación o un maquillaje a base de lejía: sigue sin ser del todo aceptable.

Quizás nos enfrentemos a más casos como éstos en los próximos años. No es algo nuevo y no va a dejar de serlo. Al fin y al cabo, desafortunadamente, sigue estando de moda que los 15 minutos de gloria mediática los viva el blanquito,  el de la sonrisa profident y piel colgate.

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