Algunas recomendaciones musicales para comenzar la semana con buen pie.
Vanessa da Mata
Esta cantante brasileña cosecha éxitos por el mundo entero con su música. Es música tranquila y muy agradable, sobretodo para empezar un lunes por la mañana y calmar el sueño y el mal humor . Os recomiendo sus éxitos “Boa Sorte” y “Ai ai ai”.
Robert Ramírez
En otras circunstancias, no recomendaría a Ramírez, pero su último “Sick of Love”, aunque de letra carente de significado, engancha y es bastante pegadiza.
Si tuviéramos que acuñar el término “buen político”, el mejor ejemplo de diccionario sería José Antonio Labordeta. Labordeta marcó un antes y un después en la política española y, sin duda, demostró que la asignatura política no es incompatible con la cercanía a la ciudadanía, al electorado que te ha dado el poder. No hablo sólo de su imagen. Elogiar a un personaje destacado después de muerto es fácil: se hace todos los días. Sin embargo, Labordeta ha sido siempre admirado y elogiado por ciudadanos de todas las clases sociales e ideologías. La razón de esa admiración, que también venía de sus colegas en el congreso, es porque Labordeta fue y es el ejemplo a seguir.
Hola, lectores. He escrito en este espacio con anterioridad, sobretodo con artículos de prueba, y mi intención es empezar a escribir de forma regular aquí, a partir de ahora. Hablaré de todo. Cine, Internet, sociedad, cultura, dinero, curiosidades. De todo. Si hay algún tema en el que estéis especialmente interesados, os invito a dejarlo en los comentarios, o enviarme un e-mail.
Cuando leí ‘Ensayo sobre la ceguera’, lo primero en lo que pensé fue en la debilidad de la democracia. El poder del pueblo, por desgracia, no es algo eterno y jamás lo será. Es débil, muy débil. Es ideal, pero casi anti-natura. Miles de personas se levantan todos los días y se miran al espejo queriendo ser los próximos caudillos, los siguientes “dueños del cotarro”. Cientos de miles se levantan y despotrican contra los actuales políticos, añorando los tiempos de palo largo y mano dura, los tiempos donde no alzar la mano y apoyar el nacionalismo más radical era sinónimo de la persecución política y el repudio social. Cuando Saramago escribió sobre la ceguera, nos hablaba de esa ceguera. Líderes y seguidores, todos, llevaban y siguen llevando un velo que cubre sus ojos. Sólo oyen y ven a través de los fantasmas del pasado, de la xenofobia, del racismo, de la asquerosidad humana. Sus sentidos sólo son capaces de sintetizar lo que masticaron sus antepasados, los crímenes que apoyaron, las familias que rompieron y las almas que corrompieron, con su tortura, con los sentimientos más indignos y oscuros del ser humano.
Warhol está en mi lista de inspiración diaria. No hablo tanto de su arte. Su faceta más importante era la de pasar de todo. Su arte era ignorar los cánones artísticos de la época y dejarse llevar por sus instintos más primitivos: el ansia de fama, el dinero, el consumismo galopante. Su arte sin propósito ni objetivo me lleva a un universo donde no necesito analizar la cabeza del artista mientras hacía su trabajo, donde los cipreses sólo son cipreses y el rojo sólo es rojo. De hecho, me inspira a hacer lo mismo. Nos esforzamos en elaborar ingentes metáforas sobre nuestra vida y a veces nos olvidamos de vivirla.
Algo que siempre me ha hecho gracia de Warhol son sus experimentos cinematográficos, ya sean hechos por él mismo o por otros.
La nueva moda asiática son los pollitos teñidos. Miles de niños en Asia han recibido, como regalo de Pascua, pollitos como los que salen en la fotografía. El polluelo es teñido de color neón cuando todavía no ha nacido. Se inyecta un químico no tóxico dentro del cascarón y luego el polluelo nace como una berbena. El color se mantiene durante las primera semanas de vida y luego vuelve a su estado normal. Las fotos fueron tomadas por el fotógrafo Desmond Kavangh en Irán, pero parece ser una moda que se ha extendido por toda Asia.
De momento los científicos occidentales se han pronunciado poco al respecto, pero parecen no estar muy entusiasmados por la idea. El problema no es teñirles o no teñirles, sino que se ve a los animales como objetos de capricho que regalar a los niños pequeños, y no como seres vivos que son. Se ha investigado poco el efecto que tiene el químico de teñido en el animal, pero muy bueno no puede ser.
Me parece una salvajada, pero hasta a mí me están dando ganas de llevarme uno naranja.