Si tuviéramos que acuñar el término “buen político”, el mejor ejemplo de diccionario sería José Antonio Labordeta. Labordeta marcó un antes y un después en la política española y, sin duda, demostró que la asignatura política no es incompatible con la cercanía a la ciudadanía, al electorado que te ha dado el poder. No hablo sólo de su imagen. Elogiar a un personaje destacado después de muerto es fácil: se hace todos los días. Sin embargo, Labordeta ha sido siempre admirado y elogiado por ciudadanos de todas las clases sociales e ideologías. La razón de esa admiración, que también venía de sus colegas en el congreso, es porque Labordeta fue y es el ejemplo a seguir.
El estereotipo de político es, por desgracia, correcto. Burócrata, carente de pasión, un miembro más de un sistema complejo y lento en decisiones, erróneo en muchas. Necesitamos políticos como Labordeta que nos representen, que ejerzan el poder de nuestras decisiones. Necesitamos personas multidisciplinares, que no se sienten detrás de una mesa de escritorio esperando a que el país se gobierne por la inercia.
Labordeta era incansable en ese aspecto. Desde poesía hasta televisión, pasando por la prosa y la música.
Con él, nos damos cuenta de la auténtica verdad en la política. La derecha y la izquierda son dos formas de gobernar, de administrar y decidir, pero lo importante, sin mirar las chaquetas, es tener políticos dignos de su poder y nuestro reconocimiento, con ideas y sin miedo a expresarlas, multidisciplinares. Los ciudadanos necesitamos ser representados por ciudadanos, y no por una abstracción burocrática que desconozca los intereses y necesidades de los mismos.
Labordeta se ha ido como un suspiro, pero deja un legado político que, aunque carente de poder ejecutivo real, estaba lleno de ideas y vacío de miedo a expresarlas. Ojalá ciudadanos como él ocupen su posición y sigan sus pasos o similares, porque el futuro sólo será posible si no tenemos pelos en la lengua.










no puedo suscribirme otra vez a tu blog, pero si puedo estar de acuerdo una vez mas contigo
Muchas gracias por tu comentario, guitarrista estrella
Estupendo articulo que puede verse como homenaje a Labordeta.
Una reflexión un poco pesimista: da la impresión de que los políticos como Labordeta, auténticos, cercanos a la gente, sincero, sin ambición de puestos, da la impresión de que estos políticos, si existen, nunca llegan a tener suficiente poder para cambiar la sociedad.