Se lleva debatiendo sobre la Ley Sinde desde hace meses, pero los verdaderos problemas a los que nos enfrentaríamos si esta ley sale aprobada no han sido discutidos apropiadamente. Ahora mismo se están haciendo leves modificaciones, imperceptibles desde el punto práctico, para poder aprobarse con los acuerdos políticos correspondientes.
El debate era… ¿y los internautas? Porque claro, una Ley Hadopi en España sería la ruina absoluta. Todo hijo de vecino se baja canciones y ya se ha convertido en algo aceptado. De hecho, descargar canciones y películas siempre ha sido y será legal, pero ese no es el tema de este artículo. En el debate, se ha barajado… ¿y las webs? Porque eso de cerrar webs está muy mal visto.

Realmente el problema de fondo no es cerrar o no cerrar webs. El problema es que sienta precedente para que en un futuro cercano, esta ley se interprete como al gobierno en cuestión le venga en gana y se empiecen a cerrar medios de comunicación por las razones equivocadas. Admitámoslo, en España seguimos con espíritu de república bananera y pensamos que Internet es ese ente misterioso y etéreo. Bueno, lectores: las webs son medios de comunicación, tanto como lo es un periódico o una cadena de televisión a nivel nacional. Cerrar de forma “exprés” páginas web es un error. Sobretodo porque no servirá de nada. Los archivos se suben a servidores extranjeros o están en la “red de redes”, P2P, P4P, etcétera. ¿Vamos a construir una Gran Muralla china como hacen las dictaduras para evitar conexiones externas a esos servidores? Para empezar, eso sería inconstitucional, sería una aberración.
Pero hay un problema mayor todavía, sí. En todos estos meses de debate, no se ha tocado jamás el copyright. Ni siquiera se ha puesto en duda el actual modelo de derecho de autor. En una buena negociación, siempre hay que ceder para ambas partes, quedándose cada una de ellas con lo mejor de esa negociación. Hay que intentar que la gente esté contenta, si es posible. Se están ampliando las garantías a los autores, pero no se está revisando si el actual periodo de vigencia de ese derecho de autor es lo que está fallando.
Actualmente, el copyright en España es de 70 años a partir de la muerte del autor, aunque mediante ciertas disposiciones transitorias, se llega a los 80 años. Esto es inviable. Es decir, que una obra que se crea ahora esté disponible libre de ataduras para el ciudadano de a pie en el 2090 es absurdo, ridículo. Esto es lo que debería de haberse debatido en un primer momento.
